Es muy emocionante que la gente te permita participar en momentos tan importantes para sus vidas y por eso disfruto tanto cuando realizo un reportaje de bodas.
Aunque me adapto a lo que mis clientes quieren y les gusta, mi forma de trabajar suele ser la siguiente:
Si es posible, es decir, si la distancia y el tiempo cronológico lo permiten, acudo a casa del novio para realizar un pequeño reportaje gráfico de sus preparativos para el evento y lo fotografío también con sus padres y familiares presentes.
La gran protagonista es la novia, y por eso le dedico a ella todo el tiempo que puedo. Es “la Reina Madre”, “la Princesa”, “una Diosa”. Ella lo sabe pero yo se lo recuerdo. Todo va a girar alrededor de su persona. Es la gran protagonista junto a su amado, y mi misión es que “eso” se vea. Ese “algo especialmente único” debe apreciarse en su porte, en sus movimientos y sobre todo en su mirada. Sus ojos, más que ningún otro día de su vida, serán el reflejo de un alma serena, en paz y feliz. Se que suena cursi, pero de esto depende el resultado gráfico de lo que va a suceder a continuación… [continua leyendo...]
Procuro aprovechar al máximo la luz natural, pero cuento con flashes y reflectores de apoyo. Fotografío su esplendor de novia, sola y junto a sus padres, hermanos y familiares más próximos. Es el momento de captar detalles para incluir en los albúmenes: el ramo, el vestido, los zapatos, los anillos, las arras, la liga, etc.
En la iglesia, nuevamente hay una historia que contar. Como hay momentos del ceremonial donde no se debe fotografiar de manera evidente, y mucho menos con flash, como por ejemplo en “la consagración”, los aprovecho para abrir al máximo el diafragma y poner una velocidad tan lenta como me lo permite el pulso, y desde el fondo de la iglesia, el púlpito lateral o el coro, me esfuerzo por captar el ambiente y detalles de los invitados. Finalizada la ceremonia, habiendo dejado memoria de las miradas, las sonrisas, los roces y los pequeños detalles, y una vez cumplido el protocolo de las firmas, se realizan en el altar mayor las fotos de grupo.
Nuevamente fijo una velocidad lenta en la cámara para captar el movimiento del arroz y de los pétalos cayendo sobre los novios y me arrodillo delante de la puerta de la iglesia para recoger ese momento tan especial de cualquier boda. Luego vienen los besos y parabienes.
Si la ceremonia ha sido civil lo único que cambia es que no tengo limitación para moverme y puedo tomar con toda libertad cuantas fotografías quiero y desde el ángulo que quiero. Además, si es uno de esos espacios especialmente acondicionados para este tipo de eventos podré realizar en sus jardines el reportaje exterior. De no ser así, nos desplazaremos a un lugar que les guste a ellos, aunque si puedo elegir y estamos en Valencia, es todo un lujo fotografiar en el entorno de la Ciudad de las Artes y las Ciencias.
Luego viene el cóctel y todo el proceso y protocolo de la cena. Cada cosa tiene su momento: la entrada, el brindis, la tarta, el ingenio de los amigos de él y de ella, el vals, etc. Fotografío cada unos de los platos que se sirven y a cada uno de los invitados, y sigo a los novios cuando se mueven entre las mesas saludando y besando a diestro y siniestro.
A medida que el tiempo avanza se que estarán más desinhibidos y aparecerán las complicidades y allí estaré yo entre bastidores para captarlas y guardarlas.
Fotografío en formato Raw, es decir, creando archivos donde la máquina no realiza ningún proceso de ajuste: temperatura de color, nitidez etc., sino que conserva toda la información en bruto. Utilizo una cámara Canon 5D que tiene un sensor con el mismo tamaño que un negativo tradicional de 35 mm., y 12 megapíxeles, y que me proporciona una calidad excelente.
Realizo un promedio de 1500 fotografía de las cuales unas 900 se convertirán en útiles, puesto que para asegurar “la foto” de los momentos importantes o de los grupos, realizo pequeñas series que me garantizan ojos abiertos y poses correctas. Esas fotografías serán retocadas y convertidas a JPEG a la máxima resolución.
En la medida que voy realizando los retoques para conseguir fotografías mágicas, voy colgando las fotos de cada sesión en galerías de “Trabajos a Clientes” en mi WEB. Así pueden ir siguiendo la evolución de mi trabajo.
A la semana siguiente de la boda ya están disponibles en la web, y si los clientes así lo desean, pueden estar protegidas por una clave de acceso para que sólo puedan ser visualizadas por los interesados, la familia y los amigos.
Este es un medio estupendo que pongo a su disposición aproximadamente durante un mes. Así, los no han podido asistir podrán ver lo sucedido, y los que han estado presentes podrán revivirlo. Esta disponibilidad es especialmente útil cuando parte de la familia está lejos y muchos se sorprenderían al conocer desde qué países remotos se visualiza mi Web.
Con todas las fotos “útiles” confecciono un dossier que contiene las “hojas de contacto” con las imágenes en tamaño pequeño y sus títulos y lo entrego a los novios junto con un DVD que contiene los archivos fotográficos en formato JPEG a la máxima resolución, para que puedan imprimir las fotos que quieran, cuando quieran, porque considero que todo este material, sin resticciones, es de su propiedad.
De ese dossier ellos eligen entre 60 y 100 fotos que formarán parte de un álbum de lujo de 35 x 70 de 30 páginas (son dobles de 35 x 35), y además elegirán todas las fotos que deseen incluir en otro álbum de 24 x 34 de 50 páginas simples. Es en este álbum donde se recogen fotos que no se podrían incluir en el de lujo: los invitados, los platos servidos, o aquellos sucedidos que tengan valor sentimental para los novios.
Antes de ser enviados a la imprenta, esos albúmenes son visualizados por los clientes a través de mi web con el fin de tener la completa seguridad de que son de su agrado, y si es preciso se adaptan a sus gustos personales.
El precio de todo este trabajo es el que publicito en mi web en “Tarifas”: 1000 €. No es que no conozca lo que cobran mis colegas, sino que considero que es un precio justo para mí.
Arturo Ortega
Fotógrafo Valencia
