Cuando nació mi nieta Carla que ahora tiene dos años y medio, descubrí sentimientos que creía sepultados en lo más hondo de mi alma. Me gustan los niños. Los miro cuando me cruzo con ellos por la calle. Pregunto a sus padres cuando coincido con ellos en el parque al que llevo a Carla. Y me gusta fotografiarlos.
A los niños, por pequeños que sean, no los puedes engañar. No puedes fingir lo que no sientes hacia ellos, y ellos reaccionan bien o mal según lo que perciben en nuestro trato, nuestra manera de hablarles e incluso en nuestro lenguaje no verbal.
…Continua leyendo…
No hay nada que me cause mayor satisfacción profesional que recibir una nota como esta:
“Hola Arturo, soy xxxx, viniste al bautizo de mi sobrina xxxx. Me has llamado esta mañana para decirme que podíamos ver en tu página web algunas de las fotos que hiciste, y así ha sido…tengo que felicitarte por tu trabajo. La verdad es que has hecho unas fotos increíbles y muy bonitas, sobre todo en una niña tan pequeña que sabemos que es muy difícil cogerla bien. Estamos todos muy contentos contigo. Muchísimas gracias por todo…un saludo y felicidades de todos nosotros!!!”
Lo cierto es que me resulta muy fácil fotografiar a los niños sean de la edad que sean.
Sólo necesito una ventana de la casa del cliente que tenga buena luz, una mesa próxima a la misma para situar al niño que de está forma estará a la altura adecuada y podrá interactuar conmigo por medio de sus juguetes preferidos, unos fondos que monto detrás de la mesa y que la cubre, y que voy cambiando según la ropa que su madre le va poniendo, un gran reflector blanco de 2 x 1,5 metros, y por supuesto una buena cámara: la Canon 5D MARK II. de 21 megapíxeles.
Lo demás vine sólo. El niño o la niña me miran mientras yo les hablo con cariño, luego se olvidan de mí y juegan. De vez en cuando me miran y me hacen cómplices de sus juegos. Y yo los miro a través del visor de mi cámara. Capto su ensoñación, sus miradas, su personalidad única y maravillosa…
Siempre que realizo un reportaje de bautizo acudo a casa de los padres para realizar este tipo de fotografía antes de salir hacia la iglesia. Lo mismo sucede cuando se trata de una comunión. Pero cada vez más son los padres los que me llaman para que fotografíe a sus hijos sólo porque sí. Este tipo de llamadas se acrecientan en tiempos navideños para que los fotografíe vestidos de papa Noel con el fin de felicitar a la familia y sobre todo a los abuelos.
Y me gusta. Me gusta mucho hacerlo. Y todo gracias a mi nieta que se ha convertido en mi musa y que me ha permitido desarrollar la técnica de cómo hacerlo. De hecho, tiene un reportaje completo de su primer día de vida. Después tiene un reportaje de cada mes de su primer año de vida. Le he hecho, y le sigo haciendo, miles de fotografías. Seguramente es la niña más fotografiada del mundo mundial. Y todo esto es lo que ofrezco a los padres, abuelos o tíos que me llaman para fotografiar a sus niños. Ni más, ni menos.
Puedes ver un ejemplo de mis sesiones con niños en:
http://www.arturortega.com/webpeques/
Arturo Ortega. Fotógrafo Valencia